ETOLOGÍA CANINA

En GaryKan K9 Tenerife utilizamos la etología como una herramienta fundamental para comprender al perro desde su propia naturaleza. Antes de interpretar una conducta desde nuestro punto de vista humano, necesitamos conocer cómo se comunica, qué necesita, qué le motiva y por qué responde de una determinada manera ante las situaciones que encuentra en su entorno. Los perros se comunican constantemente mediante posturas, movimientos, expresiones, distancias, vocalizaciones y numerosas señales corporales. Aprender a observarlas e interpretarlas nos permite comprender mejor su estado emocional, anticiparnos a determinadas respuestas y evitar muchos errores de comunicación. También tenemos en cuenta aspectos como sus conductas naturales, necesidades, genética, experiencias anteriores, aprendizaje y entorno, porque el comportamiento de un perro no puede entenderse observando únicamente una acción aislada. Es necesario analizar el conjunto y el contexto en el que esa conducta aparece. La etología nos ayuda especialmente a diferenciar entre comportamientos propios de la especie y conductas que pueden estar relacionadas con miedo, estrés, frustración, inseguridad, excitación, reactividad u otras dificultades de adaptación. En GaryKan queremos que los guías aprendan a mirar a su perro como lo que realmente es: un perro. Comprender su lenguaje y respetar su naturaleza es una de las bases para poder educarlo correctamente, mejorar su bienestar y construir una convivencia mucho más clara entre ambos.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE NUESTRO PERRO?

Aprender a observar a nuestro perro nos permite descubrir mucha más información de la que aparentemente muestra. Su postura corporal, la posición de las orejas y la cola, la mirada, la tensión muscular, la forma de desplazarse o la distancia que decide mantener respecto a un estímulo pueden indicarnos cómo se siente y qué intención puede tener en ese momento. Trabajamos para que el guía aprenda a reconocer las principales señales de calma, incomodidad, miedo, estrés, tensión, excitación o predisposición al conflicto, entendiendo siempre que una señal aislada no debe interpretarse fuera de contexto. Debemos observar al perro en su conjunto y valorar también qué está ocurriendo a su alrededor. También aprendemos a identificar aquellas situaciones que pueden estar provocando determinadas respuestas y a comprender mejor las necesidades naturales del perro, evitando interpretar su comportamiento exclusivamente desde una perspectiva humana. Conocer estas señales permite al guía anticiparse a muchas situaciones, respetar las distancias que el perro necesita, detectar cuándo empieza a sentirse incómodo y tomar mejores decisiones antes de que una situación termine convirtiéndose en un problema. Cuanto mejor aprendamos a leer a nuestro perro, menos tendremos que adivinar qué le ocurre. Observar, interpretar y comprender antes de actuar es una parte fundamental de nuestro trabajo con la etología.

¿CUÁNDO PUEDE AYUDARNOS LA ETOLOGÍA?

La etología puede ayudarnos cuando observamos comportamientos que no comprendemos, cuando determinadas respuestas del perro empiezan a dificultar la convivencia o, simplemente, cuando queremos conocer mejor su manera de comunicarse y relacionarse con el entorno. Resulta especialmente útil ante situaciones de miedo, inseguridad, reactividad, dificultades en la relación con otros perros o personas, problemas de adaptación, estrés, frustración, conductas repetitivas o cambios significativos en el comportamiento. También nos permite analizar situaciones aparentemente sencillas que muchas veces interpretamos de forma incorrecta: un perro que evita el contacto, que se bloquea ante determinados estímulos, que necesita aumentar la distancia, que muestra señales de incomodidad o que responde de manera diferente dependiendo del entorno en el que se encuentra. El objetivo es determinar qué está comunicando el perro, qué puede estar desencadenando su respuesta y qué factores del entorno están influyendo en ella, para poder establecer posteriormente unas pautas de actuación adecuadas. Cuando existe un cambio repentino de comportamiento o aparecen indicios que puedan hacer sospechar dolor, enfermedad u otra causa orgánica, la valoración veterinaria debe formar parte del proceso. La conducta y la salud están estrechamente relacionadas y no debemos intentar modificar un comportamiento sin descartar previamente una posible causa médica cuando existan motivos para sospecharla.

¿CÓMO TRABAJAMOS?

En GaryKan K9 Tenerife comenzamos recopilando información sobre el perro, su historia, sus rutinas, el entorno en el que vive y las situaciones en las que aparecen las conductas que queremos comprender. Después observamos al perro y analizamos su comportamiento prestando especial atención a su lenguaje corporal, estado emocional, interacción con el entorno y respuesta ante diferentes estímulos. Siempre que sea posible, buscamos observar las conductas dentro del entorno real en el que se producen, ya que el contexto puede cambiar completamente su significado. No nos interesa únicamente saber qué hace el perro, sino también qué ocurre antes, durante y después de esa conducta. Toda la información obtenida durante la evaluación se tiene en cuenta para elaborar nuestro Informe Cinológico, donde recogemos las observaciones y conclusiones relevantes del caso, y posteriormente el Plan de Trabajo, en el que establecemos las pautas y objetivos que deberá seguir el guía. De esta forma, la etología no se queda únicamente en observar o explicar el comportamiento. Utilizamos esa información para comprender mejor al perro y establecer una intervención adaptada a sus necesidades reales, evitando aplicar soluciones genéricas a problemas que pueden tener causas completamente diferentes. Porque dos perros pueden mostrar aparentemente la misma conducta y, sin embargo, hacerlo por motivos distintos. Comprender la causa es fundamental para decidir cómo debemos actuar.

¿QUIERES ENTENDER MEJOR A TU PERRO?

Si hay comportamientos de tu perro que no comprendes o quieres conocer mejor qué está comunicando y por qué responde de determinada manera, podemos evaluar vuestro caso. Conocer el origen y el contexto de una conducta es el primer paso para establecer unas pautas adecuadas y mejorar la convivencia.